Resumen Ejecutivo

En el mundo actual, el inglés tiene un fuerte poder para propiciar la formación de redes: cuantas más personas lo utilizan, más útil es.

El inglés es la lengua materna o la segunda lengua de más de mil millones de personas y la tercera o cuarta lengua para cientos de millones más. Para la expansión de las empresas, para los jóvenes graduados, los científicos, los investigadores y los turistas de todos los países, dominar el inglés amplía los horizontes, reduce los obstáculos y acelera el intercambio de información. Nunca ha habido tantos incentivos para aprender inglés.

Sin embargo, la demanda de conocimientos de inglés supera con mucho la oferta. Los sistemas educativos centrados en dar respuesta a la primera revolución industrial no se han adaptado aún a las exigencias de la cuarta. Una cultura basada en la enseñanza básica no deja a los adultos mucho tiempo para volver a formarse. El crecimiento de la economía de microempleos exige una rápida transición de los trabajos en declive hacia las oportunidades emergentes.

A menudo se considera que dominar el inglés es una ventaja competitiva, pero nuestro análisis indica que tiene una importancia similar por las conexiones que propicia. Dichas conexiones pueden ayudar a encontrar un empleo mejor o a abrir un negocio propio, pero también tienen un valor intrínseco. La conexión es una de las características que definen al ciudadano global. Es una conexión motivada por la curiosidad, la voluntad de entrar en contacto con otros y el sentido de tener una responsabilidad compartida que trasciende las fronteras. Hoy en día, hablar inglés significa estar conectado.

Este informe investiga cómo y dónde está evolucionando el conocimiento del inglés en todo el mundo. Para elaborar la 9.ª edición del Índice EF de Nivel de Inglés (EF EPI, por sus siglas en inglés), hemos analizado los resultados de los 2,3 millones de adultos que hicieron nuestra prueba en 2018.

Principales conclusiones:

El dominio del inglés está mejorando

El inglés y la innovación van de la mano

Los países con un elevado dominio del inglés son más justos y más abiertos

La tecnología contribuye a la difusión del inglés

Los adultos de entre 26 y 30 años son los que mejor hablan inglés

Los directivos son los que más hablan inglés

Los sectores competitivos utilizan el inglés

Las personas que no saben inglés se agrupan en determinadas funciones laborales

La brecha por sexo se está reduciendo

El nivel de inglés está polarizado en Europa

Asia amplía la diversidad

Cambio de dirección en América Latina

Resultados sesgados de África

Oriente Medio cae aún más en la clasificación

Conclusiones

El inglés es, con diferencia, el idioma más estudiado como segunda lengua en el mundo.

El 97 % de los alumnos de secundaria europeos lo aprenden y es asignatura obligatoria en las escuelas de la mayor parte de Asia y América Latina. Asimismo, la mayoría de los países de África utilizan el inglés como lengua de enseñanza y más del 90 % de las personas que aprenden un idioma con EF cada año eligen estudiar inglés.

Sin embargo, a pesar de estas inmensas inversiones, tanto públicas como privadas, en la enseñanza del inglés, es frustrante ver resultados tan desiguales. Los alumnos con años de aprendizaje en las aulas a menudo no saben siquiera mantener una conversación. Por otro lado, los profesionales ven limitadas sus posibilidades cuando su conocimiento del inglés no está a la altura de sus ambiciones.

¿Por qué existe este desequilibrio entre la oferta y la demanda de conocimientos de inglés? La causa se debe, mayormente, al rápido auge del valor del inglés en el entorno laboral. En 1989, el gran público no podía acceder aún a Internet. Como consecuencia, el inglés, si es que se impartía, era una asignatura propuesta junto a otras optativas. Treinta años después nos encontramos en un mundo superconectado en el que el inglés es la lengua común. De acuerdo con Cambridge English, el 75 % de las empresas del mundo afirman que el inglés es importante para sus negocios. Los estudiantes de 1989 y décadas anteriores constituyen la parte central de la fuerza de trabajo mundial. Algunos se defienden en inglés. Muchos, en cambio, no.

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La tecnología ha contribuido a generar este problema, pero puede también ser una solución. Está claro que regalar ordenadores portátiles a los niños no es una medida efectiva. La verdadera digitalización, incluida la formación de profesores en el uso de nuevas herramientas, es enormemente prometedora para la enseñanza del inglés. Con la tecnología educativa, los alumnos pueden conectarse a materiales originales y módulos de prácticas auténticos que permiten a los profesores individualizar la enseñanza. Gracias a los chatbots, los alumnos pueden poner en práctica la lengua conversando sin tener que esperar su turno, como pasaría en una clase numerosa. La tecnología también permite que los profesores accedan a materiales de apoyo específico por temas, reciban orientación y puedan desarrollar sus competencias profesionales de forma más continuada.

En aquellos países que no cuentan con suficientes profesores cualificados de inglés (la inmensa mayoría), un dispositivo con material didáctico y dotado de inteligencia artificial podría, con el tiempo, facilitar que los alumnos aprendieran lo básico del idioma por su cuenta. Por ahora se puede afirmar sin exagerar que la formación de profesores es el aspecto más urgente que abordar. Una vez más, la tecnología puede ser de ayuda. Muchos ministerios de educación ya entienden que la revisión de los programas de formación de nuevos profesores y la mejora de las competencias de los docentes ya en activo —tanto en inglés como en otras materias— deben ser sus máximas prioridades. Aprovechar la tecnología para formar a profesores a gran escala es una posibilidad real.

El eterno estudiante

Los cerebros de los niños están especialmente bien adaptados para el aprendizaje de idiomas, pero esto no significa que los adultos no puedan aprender inglés; esta idea ha sido ampliamente refutada. En una sociedad en rápida evolución, no podemos aspirar a aprender todo lo que necesitamos saber durante el primer cuarto de nuestras vidas para forjarnos una brillante carrera durante los tres cuartos de vida restantes. El mundo laboral cambia, por lo que un cambio cultural fundamental hacia el aprendizaje durante toda la vida no solo es necesario, sino también inevitable.

La tecnología se presenta como un elemento, si cabe, más prometedor para los adultos. La flexibilidad del aprendizaje del inglés por Internet se adapta perfectamente a la formación en las empresas y a la mejora de las competencias personales. Una amplia red de profesores puede dar a los adultos acceso a una enseñanza de mejor calidad de la que existe en su localidad y por un precio más reducido. Las microacreditaciones universalmente reconocidas para la enseñanza del inglés ayudarían a garantizar la calidad de los cursos en que invierten los profesionales y los gobiernos.

El mito de lo rápido y fácil

Internet está plagada de blogs que ofrecen métodos prodigiosos para que cualquiera pueda aprender inglés. Si fuera tan sencillo, no habría demanda de personas que hablaran inglés porque todo el mundo lo hablaría. La realidad es que un adulto que no hable inglés necesitará al menos 600 horas de enseñanza de la mejor calidad y 600 horas de práctica para dominar el inglés lo suficiente como para utilizarlo en el lugar de trabajo. Las personas cuya lengua nativa difiera mucho del inglés, aquellas que necesiten alcanzar un nivel avanzado o las que no tengan experiencia en el aprendizaje de ninguna otra lengua extranjera, necesitarán bastante más tiempo.

El mito del aprendizaje rápido y fácil de una lengua resulta frustrante cuando los alumnos descubren que su progreso no encaja con sus expectativas. Muchos eligen un curso de inglés de unas pocas horas de clase por semana pensando que serán suficientes. La mayoría acaba abandonando antes de completar 1.200 horas. Este mito también malogra los proyectos de empresas y estados que invierten en la formación en inglés a gran escala, ya que optan por programas menos amplios y cursos que no dan a los alumnos la oportunidad de practicar el inglés. El bajo precio de estos programas deja de ser atractivo cuando se cuantifican los resultados. Acabar con el mito de que una lengua se puede aprender sin que se le dedique mucho tiempo ni práctica mejoraría la eficacia de las inversiones tanto públicas como privadas.

En el mismo idioma

En todo el mundo, muchas personas tienen una idea errónea de lo que son las escuelas que imparten sus asignaturas en inglés. El hecho de utilizar el inglés como lengua de enseñanza es totalmente lógico en aquellas comunidades en que los estudiantes hablan inglés en casa o si la enseñanza se imparte dentro de un programa educativo genuinamente bilingüe. Sin embargo, este sistema también genera problemas en otros campos. Un estudio completo y bien documentado demuestra que, a fin de que puedan convertirse en adultos alfabetizados con conocimientos de aritmética, los alumnos deben aprender a leer y escribir en su lengua nativa. Dicha conclusión es perfectamente lógica para los hablantes nativos del mandarín, el español y otras lenguas prestigiosas, pero los hablantes nativos de cientos de lenguas menos importantes no tienen la posibilidad de aprender en su lengua materna porque la enseñanza no se imparte en su idioma.

El problema está especialmente extendido en el África subsahariana, la India y Pakistán, donde la historia colonial ha otorgado al inglés una posición especial incluso en zonas donde los alumnos, padres y profesores tienen escasos conocimientos de este idioma. La élite que sí lo habla no tiene motivos para cambiar un sistema que les otorga poder. Por otro lado, las escuelas en lengua inglesa son muy populares, ya que los padres aspiran a que sus hijos entren a formar parte de dicha élite. Sin embargo, varias iniciativas de evaluación a gran escala han demostrado que allí donde los niños aprenden en una lengua que no comprenden y las asignaturas están impartidas por profesores con un bajo nivel de inglés, los alumnos no aprenden inglés ni tampoco otros conocimientos.

Con todo, el nivel de inglés nunca ha sido tan alto a escala global. Esto refleja los resultados de miles de esfuerzos a gran y pequeña escala para enseñar el inglés en todo el mundo. A pesar de ello, aún distamos mucho de poder contar con una lengua universalmente compartida. La gente desea conectarse, necesita conectarse, pero todavía hay miles de millones de individuos que no lo están. Los estados, los sistemas educativos y las empresas deben esmerarse para asegurar que el inglés y las oportunidades que esta lengua brinda sean accesibles para todos.

Recomendaciones

La mayoría de las organizaciones y personas están convencidas de las ventajas de un buen conocimiento del inglés en el mundo moderno. Pero no todo el mundo sabe cómo lograr este objetivo.

La demanda de programas informáticos, sitios web, clases y programas para estudiar inglés en el extranjero nunca ha sido tan elevada. En cambio, parece que la gente no tiene tan claro cómo mejorar el inglés de organizaciones, países y escuelas ni cómo mejorarlo por su cuenta. Muchos han perdido tiempo y dinero en programas de los que no obtuvieron ningún resultado. Otros acabaron frustrados por las oportunidades perdidas. La verdad es que no hay una única solución que encaje bien en todas las situaciones. Con todo, hay algunos patrones característicos de los programas de inglés más efectivos.

Para las empresas

  • establecer objetivos realistas que tengan en cuenta las horas necesarias para cerrar la brecha entre el nivel de conocimientos actual y el objetivo para cada caso individual
  • crear una cultura de internacionalismo y movilidad que incluya a las filiales
  • usar plataformas que faciliten el contacto frecuente entre los equipos de distintos países
  • generar equipos multinacionales y diversos en todos los departamentos, incluido el administrativo
  • evaluar a todos los empleados para identificar las deficiencias estratégicas de su dominio del inglés
  • formar a los empleados mediante un programa de estudios en inglés específico según el puesto
  • aprovechar la tecnología para flexibilizar el aprendizaje a gran escala
  • fijar unos estándares mínimos de inglés para cada puesto y comprobar que se cumplan
  • contratar a trabajadores con un alto nivel de inglés
  • recompensar a los trabajadores que inviertan tiempo en mejorar su nivel de inglés
  • motivar a los ejecutivos y directivos a que con su ejemplo compartan su experiencia de aprendizaje del inglés

Para los gobiernos y las autoridades educativas

  • considerar las horas disponibles en el plan de estudios y el nivel de inglés que se puede conseguir en cada etapa educativa relevante
  • evaluar a una amplia base de profesores y alumnos para establecer un punto de partida y hacer un seguimiento a lo largo del tiempo
  • adaptar los exámenes de acceso y finales de manera que evalúen las competencias comunicativas en inglés
  • incluir el inglés en la formación de todos los profesores nuevos
  • volver a formar a los profesores de inglés en métodos de enseñanza comunicativos si en su día se formaron en otros métodos
  • garantizar que el inglés sea impartido exclusivamente por personas que hablen el idioma lo suficientemente bien como para enseñarlo
  • establecer un nivel mínimo requerido para enseñar inglés, evaluar a los docentes de manera regular y formar a aquellos que no hayan alcanzado dicho nivel
  • enseñar a los niños a leer y escribir en su lengua materna antes que en otra
  • evaluar las competencias en inglés de todos los funcionarios públicos y formarlos, en función de los resultados, no solo para su trabajo actual, sino para su carrera
  • impartir cursos de inglés en los centros de trabajo y en los programas contra el desempleo
  • dar acceso a los adultos a programas de formación durante toda la vida
  • garantizar que los cursos para adultos financiados con dinero público duren lo suficiente y sean lo suficientemente intensivos como para que los alumnos puedan lograr sus objetivos
  • potenciar microacreditaciones normalizadas que certifiquen la calidad de los cursos y mejoren la transferencia de competencias
  • hacer posible que la televisión y las películas se difundan en versión original subtitulada en lugar de en versión doblada

Para los profesores, las escuelas y las universidades

  • enseñar inglés con una metodología basada en la comunicación
  • brindar a los estudiantes la oportunidad de hablar inglés con frecuencia mediante actividades como los clubes de inglés, los días temáticos, el hermanamiento entre clases, los viajes escolares y las charlas a cargo de invitados
  • poner a disposición de los profesores un foro en que puedan poner en común las buenas prácticas y recibir consejos sobre la enseñanza efectiva del inglés
  • ofrecer a los profesores una manera sencilla de mejorar su propio nivel de inglés
  • incorporar el inglés como requisito para todas las especializaciones universitarias
  • permitir que se impartan otras asignaturas en inglés si tanto los estudiantes como el profesor tienen el nivel requerido del idioma

Para las personas

  • planificar a largo plazo los cientos de horas que hacen falta para pasar de un nivel de inglés al siguiente
  • ser conscientes de las competencias cada vez más complejas que se adquieren en las distintas etapas y celebrar los logros conseguidos
  • estudiar inglés cada día, aunque sea durante unos minutos
  • dedicar a cada sesión de estudio entre 20 y 30 minutos en lugar de horas
  • fijar objetivos específicos y alcanzables y anotarlos
  • memorizar el vocabulario útil para el puesto de trabajo o el campo de estudio y empezar a utilizarlo de manera inmediata
  • practicar la expresión oral, aunque sea leyendo un libro en voz alta
  • ver televisión, oír la radio o leer en inglés
  • al viajar a un país de habla inglesa, practicar la lengua tanto como sea posible
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