Qué incluye realmente un programa de idiomas en el extranjero
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Clases, alojamiento, actividades, certificados y mucho más
Cuando te planteas irte a estudiar fuera y empiezas a buscar información, lo que encuentras son imágenes bonitas y frases motivadoras. Está bien para inspirarse, pero antes de tomar una decisión que implica meses fuera de casa y una inversión importante, necesitas algo más concreto.
Las dudas que bloquean la decisión son siempre las mismas: ¿qué haré allí cada día? ¿Dónde vivo? ¿Qué está incluido en el precio? ¿Qué programa encaja con lo que quiero conseguir?
En este artículo vamos a resolver algunas de las más habituales.
Qué es y cómo funciona
Un programa de año académico en el extranjero combina formación en idiomas con vida en otro país durante entre 6 o 12 meses. Es una oportunidad para mejorar tu nivel de inglés en poco tiempo mientras vives una experiencia nueva y creces a nivel personal, algo que muy pocas veces en la vida ocurre al mismo tiempo.
Los hay pensados para momentos vitales muy distintos: para quien acaba de terminar la universidad y quiere hacer algo con recorrido antes de empezar a trabajar, para quien todavía está en el instituto y quiere adelantar camino, para quien quiere hacer un break en su vida laboral o para quien tiene claro que quiere estudiar fuera y necesita prepararse para dar ese salto. Sea cual sea tu momento, hay una opción que encaja contigo.
Las fechas de inicio suelen repartirse a lo largo del año para que puedas organizarte sin tener que esperar al momento perfecto. Y además del idioma, te llevas experiencia internacional, contactos de todo el mundo y certificaciones que acreditan lo que has aprendido. Cosas que se notan después, en una entrevista, en un proyecto y en la seguridad con la que te mueves en cualquier entorno.
Qué pasa en el día a día
Cada programa tiene su propio ritmo, pero hay cosas que todos comparten. Hay clases, sí, pero también actividades, excursiones y tiempo para conocer la ciudad donde estás. El aprendizaje se extiende más allá del aula con planes sencillos del día a día como explorar el barrio, hacer la compra, quedar con compañeros y compañeras de otras nacionalidades, moverte por una ciudad que no conoces... todo eso forma parte del proceso.
A lo largo de los meses también vas construyendo proyectos que recogen lo que aprendes, como presentaciones, trabajos en grupo, análisis. Y, al terminar, ese material se convierte en un portfolio que puedes usar en solicitudes universitarias o añadir a tu currículum. Algo tangible que demuestra lo que has hecho y lo que has conseguido.
Y sobre todo, son meses viviendo en otro idioma, con gente de todo el mundo, en un entorno que te empuja a crecer sin que te des cuenta. La ciudad donde estás deja de parecerte nueva y empiezas a hacerla tuya. Las conversaciones que antes te costaban empiezan a fluir. Y cuando vuelves, algo ha cambiado, aunque no siempre sepas explicar exactamente qué.
Qué incluye el precio
Una de las preguntas más habituales antes de contratar es saber exactamente qué cubre la matrícula. En la mayoría de programas, el precio incluye las clases, el alojamiento y las actividades. Cuando llegas, el día a día ya está organizado: sabes dónde vas a dormir y qué tienes por delante cada semana, así que puedes centrarte en lo que importa, que es aprender y disfrutar.
Al finalizar recibes certificados que acreditan tu nivel lingüístico y tu trabajo durante el programa. Si además realizas un examen oficial —IELTS, TOEFL, Cambridge English o TOEIC— esa certificación también queda documentada y te abre puertas tanto en el ámbito académico como en el profesional.
Los vuelos y el seguro médico van aparte, aunque en programas de 12 semanas o más EF contribuye con hasta 800 USD al coste del vuelo cuando se reserva a través de ellos. Es un detalle que vale la pena tener en cuenta a la hora de calcular el presupuesto total.
Qué programa encaja contigo
Todo depende de en qué punto estás y a dónde quieres llegar. Las opciones son muchas, y cada una está pensada para un perfil y un objetivo distintos.
Hay quien llega con las ideas claras y busca mejorar el inglés mientras vive la experiencia completa. En este caso, el Academic Year Abroad (AYA) es la opción ideal, ya que se organiza en trimestres de unos tres meses que puedes encadenar entre 2 y 4 según el tiempo que tengas, con salidas en septiembre, enero, abril y junio. Seis meses en otro país cambian completamente la relación con el idioma y te ayudan a ganar confianza para avanzar en cualquier ámbito vital.
También, muchas personas que está terminando el instituto quieren adelantar camino y llegar a la universidad con ventaja: el programa ACPP combina el aprendizaje del idioma con una introducción progresiva al sistema universitario estadounidense, para que el salto no sea tan brusco cuando llegue el momento.
Para las personas que tienen claro que quiere estudiar en una universidad internacional y necesitan prepararse bien para dar ese paso: el University Preparation Abroad (UPA) trabaja el inglés académico y acompaña todo el proceso de solicitud, desde la elección de carrera hasta la preparación de documentos y entrevistas. EF colabora con más de 200 universidades en Norteamérica, lo que convierte algo que puede parecer enorme en un camino con pasos claros y apoyo en cada uno de ellos.
Y hay quien quiere algo más enfocado a la práctica laboral. Por ello, combinar el idioma con formación en un área concreta como negocios, comunicación, hostelería o moda es una gran alternativa. Los programas Advanced Diploma están pensados exactamente para eso. Con dos trimestres obtienes el Advanced Certificate de EF; con tres, el Advanced Diploma. Idioma y especialización a la vez.
El siguiente paso
La mejor decisión siempre es la que se toma con información. Y si has llegado hasta aquí, probablemente ya sabes más de lo que crees sobre lo que quieres. Solo queda dar el paso.