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¿Cuánto tiempo necesitas realmente para aprender un idioma en el extranjero?

¿Cuánto tiempo necesitas realmente para aprender un idioma en el extranjero?

La respuesta depende de lo que busques, pero hay algo en lo que coinciden la mayoría de estudiantes que han pasado por una estancia larga: unas semanas dan para mucho, pero quedarse un trimestre o un curso completo es otra historia.

Durante años, la opción más habitual ha sido una estancia corta, de unas semanas o quizá un mes, suficiente para tener una primera experiencia fuera y volver con algo más de nivel en el idioma. Pero eso está cambiando, y detrás hay una forma distinta de entender lo que puede dar de sí una experiencia en el extranjero. Se empiezan a valorar cosas más concretas, como cuánto avanza el idioma según el tiempo que estás, qué tipo de relaciones puedes construir o qué puede aportar esa experiencia a nivel profesional cuando vuelves.

 

Vamos a analizarlo y explicarlo bien para ayudarte a decidir tu próximo movimiento hacia la mejora del inglés.

Entonces, ¿cuánto tiempo necesitas?

Depende del objetivo. Si lo que buscas es ganar soltura en el idioma y perder el miedo a usarlo en situaciones cotidianas, un trimestre puede ser suficiente para notar un cambio real. Si quieres ir más allá, integrarte de verdad en el entorno y llevarte una experiencia fuera de las clases, un curso académico completo marca una diferencia importante. Y si tu objetivo es acceder a una universidad en el extranjero o sumar una formación específica a tu perfil profesional, necesitas el tiempo suficiente para prepararlo bien, y eso casi siempre significa quedarse un curso completo o más.

¿Por qué escoger una estancia larga?

Durante años, la opción más habitual ha sido una estancia corta, de unas semanas o quizá un mes, suficiente para tener una primera experiencia fuera y volver con algo más de nivel en el idioma. Pero eso está cambiando, y detrás hay una forma distinta de entender lo que puede dar de sí una experiencia en el extranjero. Se empiezan a valorar cosas más concretas, como cuánto avanza el idioma según el tiempo que estás, qué tipo de relaciones puedes construir o qué puede aportar esa experiencia a nivel profesional cuando vuelves.

El coste también entra en el cálculo. Una estancia larga supone una inversión mayor, pero muchos estudiantes y muchas estudiantes llegan a la conclusión de que tiene más sentido quedarse el tiempo necesario para sacarle partido de verdad. Y en muchos casos, concentrar esa inversión en una sola estancia larga resulta más rentable que hacer varias estancias cortas separadas en el tiempo.

¿Qué puede ocurrir si te quedas más tiempo?

Las primeras semanas de cualquier estancia se parecen mucho entre sí, porque hay que adaptarse al ritmo del lugar y orientarse en un entorno nuevo. Es una fase necesaria, pero todavía no es donde más se avanza. Con el tiempo te sientes con mayor confianza, conviertes algunos lugares en tus habituales e integras el idioma en las situaciones cotidianas del día.

Las relaciones también cambian. En estancias cortas, la mayoría de interacciones se quedan dentro del entorno de clase o con otros y otras estudiantes internacionales en la misma situación. Con más tiempo, el contacto con el entorno local es mayor. En este sentido, llegas a conectar con personas que viven allí, descubres un entorno diferente al tuyo y el idioma simplemente empieza a ganar terreno y solitura. Programas como Academic Year Abroad (AYA), con la duración de un curso académico completo, están pensados para que ese proceso ocurra de forma natural, dando tiempo también para involucrarse en actividades y dinámicas propias del destino.

Qué perfiles eligen quedarse más tiempo

Este interés por las estancias largas no responde a un perfil único. Hay estudiantes que desde el principio tienen claro que quieren una experiencia completa, y hay otras personas que empezaron valorando una estancia corta y, al profundizar en las opciones, decidieron apostar por quedarse más tiempo.

Lo que suelen tener en común es que buscan que esos meses les aporten algo más allá del certificado o el nivel de idioma. Valoran el tipo de entorno en el que van a vivir, el perfil de personas con las que van a coincidir y las posibilidades que ese destino puede abrirles a nivel personal y profesional.

También aparece con frecuencia en perfiles que quieren combinar el idioma con formación en áreas concretas. En ese caso, programas como Advanced Diploma o Academic Training integran el aprendizaje del idioma con contenidos específicos y, en algunos casos, con prácticas o voluntariado dentro del entorno local, lo que añade a la estancia un componente profesional útil tanto para el currículum como para entender cómo funciona un entorno de trabajo en otro país.

 

Para quienes tienen como objetivo acceder a una universidad en el extranjero, una estancia larga tiene además otro valor: el tiempo necesario para preparar ese acceso con garantías. Programas como University Preparation combinan el idioma con habilidades académicas y acompañan al estudiante y a la estudiante durante todo el proceso de admisión, desde la preparación hasta la plaza confirmada en una universidad de destino.

Cómo influye la duración en el nivel de idioma que se consigue

Es fácil entender la diferencia entre una estancia corta y una larga fijándonos en el tipo de situaciones en las que usas el idioma. En una estancia corta, muchas interacciones se quedan dentro del entorno de clase o con personas que están en la misma situación que tú. En una estancia larga, sin embargo, es más probable que el idioma se asiente de forma más permanente.

El ritmo de vida del destino también influye. Hay ciudades donde el día a día te obliga a usar el idioma constantemente desde el primer momento, y otras donde la adaptación es más gradual. En cualquier caso, cuanto más tiempo llevas, más situaciones acumulas y más natural se vuelve el uso del idioma fuera del aula.

 

Lo dice la ciencia: Cuando aprendemos un idioma, el cerebro necesita construir nuevas conexiones neuronales que permitan procesar esa lengua de forma automática, sin pasar por la traducción mental. Ese proceso, conocido como consolidación, se activa especialmente durante la exposición continuada y en contextos variados: no es lo mismo escuchar el idioma dos horas al día en clase que estar rodeado o rodeada de él durante todo el día, en situaciones distintas y con personas diferentes. Cuanto mayor es esa exposición sostenida en el tiempo, más rápido y más sólido es el aprendizaje.

Sea cual sea el objetivo, la duración de la estancia es una de las decisiones que más influye en el tipo de experiencia que vives y en lo que te llevas de vuelta. Vale la pena dedicarle el tiempo que merece.

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