Seis meses en Nueva York para aprender inglés… y mucho más
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La experiencia de Celia con el programa EF Academic Year Abroad
Plantearse nuevos comienzos y aventuras, tanto personales como a nivel académico, siempre conlleva mucha ilusión, aunque vienen acompañados también de muchas dudas. Tras la universidad, sabes que algo nuevo debería empezar, pero no tienes claro el qué ni el cómo. Solo notas que no quieres quedarte quieta o quieto, pero tampoco equivocarte. Ese punto intermedio es donde muchas personas se sienten perdidas… y donde una experiencia en el extranjero puede marcar la diferencia.
Celia Poole tenía 22 años y acababa de terminar la universidad cuando decidió regalarse ese espacio. Se fue seis meses a Nueva York con el programa Academic Year Abroad de EF con una idea clara: mejorar su inglés y vivir una gran nueva experiencia antes de empezar la siguiente etapa. Lo que no imaginaba era que, además del idioma, volvería con más confianza, las ideas más claras y la sensación de haber crecido mucho más de lo que esperaba.
Academic Year Abroad es un programa de larga duración que permite aprender inglés en el extranjero mientras vives una experiencia académica y personal completa.
Tomar la decisión de irse, incluso con dudas
Antes de hacer las maletas, Celia estaba en Barcelona cerrando su etapa universitaria. Sentía que era el momento perfecto para salir, aprender inglés y vivir una nueva aventura. Tenía claro que quería que fuera en Estados Unidos, pero dudó con el destino y con la duración. Nueva York o Miami. Seis meses o algo más corto. Desde casa, seis meses parecían mucho. Ahora, desde allí, se le han pasado tan rápido que ha decidido alargar su estancia un mes y medio más.
Las dudas estaban ahí, como le pasa a casi todo el mundo que se plantea un programa así. Si se adaptaría bien, cómo sería el día a día en el campus, si realmente notaría una mejora en su nivel de inglés… Mirándolo con perspectiva, hoy lo tiene claro: “Si pudiera hablar con la Celia del día antes de viajar, le diría que estuviera tranquila, que no se iba a sentir sola, que iba a aprender muchísimo y que el inglés mejoraría poco a poco, casi sin darse cuenta.”
Las primeras semanas: un poco de vértigo y muchas certezas
La llegada a Nueva York fue intensa. La primera semana estuvo llena de emociones mezcladas. El cambio era grande y los primeros días echó de menos su casa, su familia y a sus amigos. Pero algo empezó a encajar muy rápido. A los pocos días ya había conocido a muchísima gente, las clases le gustaban y empezaba a hacer planes por la ciudad. Esa combinación entre campus y vida en Nueva York fue clave para que, ya en la segunda semana, tuviera claro que había tomado la decisión correcta.
Le sorprendió especialmente lo fácil que es conocer gente en un entorno así. Las actividades organizadas hacen que todo fluya y, además, todo el mundo llega con la misma mentalidad: practicar inglés, conocer personas nuevas y aprovechar la experiencia. El tamaño del campus y lo dinámicas que son las clases también superaron sus expectativas.
Su día a día en Nueva York
La rutina en el programa EF Academic Year Abroad es completa y muy activa. Entre semana, las clases se reparten entre mañanas y tardes, y el resto del tiempo se llena con actividades, planes por la ciudad o vida en el campus. Gimnasio, salas comunes, actividades organizadas, paseos por Tarrytown y escapadas a Manhattan. Ese tipo de rutina, con un horario establecido pero también libertad, es justo lo que hace de este programa una oportunidad para descubrir personas y el entorno.
A nivel académico, Celia nota una gran diferencia respecto a las clases en España. Aquí todo está mucho más enfocado a usar el idioma desde el primer momento. Se habla constantemente, se trabaja en grupo y se hacen muchas presentaciones orales. De esta manera, aprendes inglés a través de comunicarte de forma continua y perder el miedo.

Cuando el idioma se convierte en tu aliado
Uno de los cambios más evidentes ha sido su relación con el idioma. Antes, hablar inglés le generaba mucha vergüenza. Sentía que no sabía expresarse bien y se bloqueaba. Ahora, eso ha cambiado por completo.
Lo nota especialmente en las conversaciones con amigos y amigas internacionales y en las interacciones fuera del campus. Las conversaciones fluyen, entiende casi todo y responde con seguridad, sin pensar cada frase con miedo a equivocarse. Porque la realidad es que, en ese entorno, todo el mundo está allí para practicar, independientemente del nivel.
Crecer lejos de casa
Más allá del idioma, el crecimiento personal ha sido enorme. Celia ha descubierto que se adapta mejor de lo que pensaba a nuevas situaciones y que relacionarse con gente nueva le resulta mucho más natural de lo que imaginaba antes de llegar. “Vivir sola y tan lejos de casa te obliga a espabilarte, a tomar decisiones y a hacerte cargo de tu día a día. Y eso, inevitablemente, te hace madurar”, nos cuenta.
Estar lejos de su entorno durante tanto tiempo era uno de sus grandes retos. Al final, lo ha superado casi sin darse cuenta. “Hay días en los que se echa de menos casa, claro, pero la experiencia es tan intensa y está tan llena de planes que apenas hay tiempo para quedarse anclada en la nostalgia”, explica con rotundidad.
Nueva York como escenario
Para Celia, Nueva York siempre había sido su ciudad favorita, así que vivir allí era un sueño cumplido. Como escenario para un Academic Year, lo tiene todo: diversidad, ritmo, cultura y planes infinitos. Central Park y Soho se han convertido en sus lugares favoritos y la lista de momentos “de peli” es larga: un musical de Broadway, patinar en Central Park, ver un partido de la NBA, subir al Empire State Building o pasear de noche por Times Square.

Un futuro cada vez más claro
Salir de la rutina y tomar distancia ayuda a ver las cosas con otra perspectiva. Este tiempo en Nueva York le ha servido a Celia para aclarar ideas sobre su futuro y sentirse más segura respecto a los próximos pasos, tanto académicos como profesionales. Tiene claro que esta experiencia va a influir de forma positiva en lo que venga después. Se lleva experiencias, personas, confianza y la satisfacción de haber vivido durante unos meses en la ciudad con la que siempre había soñado.
Para quienes están dudando
Celia lo tiene claro: “Recomendaría un Academic Year de seis meses a cualquier persona que esté dudando, que quiera mejorar su nivel de inglés o que no tenga claro qué hacer el próximo curso. Porque aunque desde fuera seis meses parezcan mucho tiempo, la realidad es que se pasan volando. Y porque no es solo aprender un idioma, es crecer, madurar y ganar claridad.”
Si tuviera que definir Academic Year Abroad en una frase, no duda: “una experiencia única que te marca para toda la vida”.